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domingo, 4 de mayo de 2008

Impresionante Chillida-Leku


Hace unos días, en compañía de mis amigos Manuel y Bego, excelentes anfitriones irundarras, fui a visitar la Casa Museo Chillida-Leku, creo que es un gran ejemplo de cómo se pueden hacer bien las cosas. Telegráficamente puede definirse como un caserío magníficamente rehabilitado, en un paraje impresionante, sembrado de las esculturas del genial artista vasco, Eduardo Chillida. Chillida-Leku es un museo al aire libre, instalado en los terrenos que pertenecieron al Caserío Zabalaga, con doce hectáreas de terreno y construido en 1594 en el municipio de Hernani (Guipúzcoa) a escasos diez kilómetros de San Sebastián. En él se recogen unas cuarenta esculturas de gran formato instaladas en el exterior y más de cien de pequeño formato, así como dibujos que se encuentran dentro del caserío restaurado, el cual en sí mismo es otra obra de arte, idea que comparto con Cosme de Barañano, director del IVAM, cuando dice: «Chillida-Leku o Zabalaga es hoy una realidad que ofrece un marco a los elementos de lluvia, tierra, luz y aire. En Zabalaga, Chillida no ha llevado una restauración de sus parajes y habitaciones, cocinas, cuerdas, etc. Para rehabilitarlas, Chillida ha sacado todo y con ello ha creado el espacio del caserío, lo ha convertido en escultura».
El caserío-museo esta situado en una zona privilegiada, de fácil y bien señalizado acceso desde la carretera nacional Vitoria - San Sebastián, en la salida de Hernani, puede visitarse con y sin guía, ya que de las dos formas se aprecia la grandiosidad del mismo y de las esculturas allí expuestas. La diferencia es que para hacerlo al 'libre albedrío' es conveniente conocer la obra del autor y su trayectoria; si no, es aconsejable apuntarse a un grupo guiado en el que una amable y preparada guía va desgranando la obra y vida de su autor.

Un paseo por el mismo, supone un goce para los sentidos y si además se visita en un día luminoso donde los verdes del bosque se funden con los azules del cielo y el hierro o el granito de sus esculturas, la visita puede resultar una experiencia inolvidable, ya que Chillida ha conseguido una interrelación tal entre su obra y estas doce hectáreas del monte vasco que parece que las esculturas hayan crecido allí, al igual que los árboles centenarios que existen en la zona.

Chillida juega con las formas y los materiales a su antojo, ya que, en virtud del tipo de piezas, las realiza en hierro, piedra, hormigón, madera o alabastro. Todas ellas de gran belleza, pero algunas de gran impacto visual, como la denominada Buscando la luz Irealizada en hierro, que por su tamaño y ubicación impresiona al visitante, tiene nueve metros de altura y pesa veintisiete toneladas, aunque hay otras piezas importantes realizadas también en hierro como
Arco de la Libertad, Monumento a la tolerancia u Homenaje a Balenciaga.

Además de las cuarenta obras de gran formato diseminadas por el bosque, en el caserío pueden verse más de cien piezas entre esculturas y dibujos. Articulado en cuatro salas, la primera en la planta baja y otras tres en el primer piso, en las que entre otras obras pueden verse bocetos y maquetas del Peine de los Vientos, magnifica obra instalada en la bahía de la Concha de San Sebastián.

A Eduardo Chillida siempre le obsesionó la búsqueda del vacío. Recuerdo cómo hace unos años, allá por 1997 y con motivo de la entrega del Premio Prestigio Rioja a Eduardo Chillida, tuve la ocasión de hablar con él en uno de esos lapsus que hay en todas las fiestas-homenaje y en el que homenajeado se queda «como un poco aparte», momento que aproveché para conversar con él de su trabajo y la verdad que fue una clase magistral, corta pero amena y erudita. Me explicó la importancia que el vacío tiene en la escultura, el cual en algunos casos es más importante que la materia y toda su teoría sobre el proyecto de la montaña horadada que intentaba hacer en Fuenteventura. La idea parte de un verso de Jorge Guillén «lo profundo es el aire» para luego consagrar la existencia del vacío, es decir el espíritu interno de una montaña o una materia, y a partir de ahí, Chillida desarrolla toda su teoría del vacío.

Al irnos, mi amigo Manuel, -que es un romántico y buen conocedor de La Rioja-, me dijo: «pues allí podríais montar algo parecido a esto, porque tenéis sitios de sobra y artistas riojanos no os van a faltar»; yo le miré con cariño, y le emplacé a la inauguración del bosque de escultores riojanos. Como ya he dicho que es un romántico, pues se lo creyó; yo, como no soy un romántico, que soy un artista, pues no, pero por si acaso he empezado a hacer maquetas de esculturas, pues ya saben ustedes: «creer, no creo en las meigas, pero haberlas haylas»; y como los políticos antes de las elecciones (entre todos los partidos), nos prometieron a los artista y publico en general, unos 'veintitantos' Museos, pues igual hacen alguno, quién sabe... porque falta ya nos hacen.


Eustaquio Uzqueda


Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 12.08.07

Policías y ladrones


Cuando era niño, mis amigos Juanma, Felipe, algún vecino más y yo, a lo que más nos gustaba jugar era a «policías y ladrones», era uno de nuestros juegos preferidos, además del de ir a robar manzanas a la huerta de la señora Justa o poner 'chapas' en la vía del tren. Todos queríamos ser policías, y el rol de ladrón había que echarlo a suertes. Si te tocaba, luego no era tan malo, en cuanto te acostumbrabas tenía sus ventajas; el ladrón iba con la cara tapada para cometer sus fechorías y eso te daba una cierta impunidad, era una sensación extraña, algo así como saber que estabas cometiendo un pecado pero que luego no tenías que ir a confesártelo (en «aquel entonces» los niños nos confesábamos todos los pecados, no sé cómo andará ahora ese tema). Así que los policías, o sea, «los buenos», iban con la cara descubierta y perseguían a los ladrones, o sea, «los malos» que iban con la cara tapada. Esto lo habíamos copiado de las películas de indios y vaqueros, donde los cuatreros iban con la cara tapada y en cambio al sheriff le bastaba con llevar su estrella en el pecho para imponer la ley; bueno, la estrella y un par de revólveres relucientes. Por eso, ahora cuando veo a los ladrones y asesinos a cara descubierta y que los que van con el pasamontañas son los policías, no deja de asombrarme, por no decir otra palabra más gruesa. En muchos casos «los malos» salen, no ya a cara descubierta, sino con chulería, algo así como si fueran artistas de cine y estuvieran siendo aclamados por sus fans, y no saludan brazos en alto, tipo campeón olímpico en el podium, porque van esposados, pero todo se andará. A su lado «los buenos» van con la cara tapada, dicen que por seguridad. ¿Dios mío! Cuánto ha cambiado esto desde que yo era niño. Parece que «los buenos» tienen que esconderse de «los malos» y además llevar la cara tapada, o sea, el «juego» al revés.
También cuando veo a los «asesinos del norte» custodiados por la Guardia Civil, y que ésta tiene que llevar un pasamontañas, y en cambio ellos van con «la cabeza levantada» como si fueran unos héroes, lo primero que me viene a la memoria es la figura del duque de Ahumada, su fundador, y qué pensaría él de todo esto. Después, me entra una sensación extraña entre rabia e impotencia, que me revuelve las tripas.
Y, ¿qué me dicen de lo que está pasando en Madrid con los menores delincuentes? Antes, si un guardia veía a un niño por la calle en horas de colegio le daba una reprimenda y le acompañaba hasta el colegio donde había hecho novillos. Ahora los pillan robando en plena calle y no pueden ni registrarles, tienen que acompañarlos a comisaría y entregárselos a sus padres, «sin más». En muchos de los casos, como relataba un compatriota suyo en un programa de televisión, de estos niños de origen rumano en su mayoría, son los padres los inductores de los robos.
O cómo bandas organizadas de ciudadanos del Este de Europa se dedican a campar a sus anchas por chalets y casas particulares; no sé si está bien aplicada la palabra de ciudadanos en este caso. Y el caso de ese ciudadano que se defendió del asalto de su casa con armas de fuego, aquí sí creo que empleo bien la palabra ciudadano, y que luego la familia del asaltante que además estaba ilegalmente en España, lo denunció por violencia o algo así. A los ciudadanos normales nos está empezando a parecer que las leyes protegen a los «malos» en vez de a los «buenos».
Y para terminar esta historia de «buenos» y «malos», el reciente caso del «animal irracional», a éste sí que no le voy a llamar ciudadano, que apaleó a una muchacha de quince años en un tren de Cataluña. Hace cuarenta años hubiese abandonado el vagón inmediatamente, pero por la ventanilla y en marcha. Nadie se atrevió a defender a la muchacha, y no les culpo, ya saben ustedes lo que le pasó hace poco a ese muchacho que salió en defensa de otra joven, pues que lo mataron a navajazos. Así que, a la gente normal, que vemos que la policía va con la cara tapada, ya me dirán las ganas que nos entran de ser héroes. Igual, además, de que en el mejor de los casos te «ahostien», luego te trincan por violento, porque la actuación de la jueza encargada del caso catalán no me cabe ninguna duda de que se ajustaba a derecho y todo lo que usted quiera, pero a la lógica no se ajustaba ni por asomo. Y para colmo de males, el susodicho «irracional» se ha convertido en una estrella mediática, que cobra de los medios de comunicación (perdón, de algunos medios) por contar su hazaña.
En fin, amigos polis, guardias y beneméritos, vosotros seguid haciendo vuestro trabajo lo mejor que sepáis, podáis y os dejen, que no os hacéis ni idea de lo agradecidos que os estamos los «animales racionales», o sea, los ciudadanos normales.
Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 16.11.07

¿Aúpa 'el Logroñés' manque pierda!


De pequeño viví al final de la calle República Argentina. Y una de las cosas que más me llamaba la atención era «la subida al fútbol» los domingos por la tarde, algo tan tradicional en el Logroño de la década de los años cincuenta como «la salida de los toros» en las fiestas de San Mateo. Recuerdo también cómo la diversión principal de los chicos de mi barrio era la de colarnos los domingos en el campo de Las Gaunas. Una vez consumada la acción, que normalmente nos costaba toda la tarde, dado el ahínco con que los vigilantes guardaban el perímetro, unos cuantos no íbamos a ver el partido, sino que nos acercábamos a las casetas donde estaban instalados los bares para recoger platillos de cerveza o de gaseosa, con los cuales jugábamos durante toda la semana a echar carreras o los poníamos en las vías del tren para hacernos «chapas», que luego intercambiábamos como si fueran monedas relucientes. Anda que no le echábamos imaginación ni na.
Entre semana solíamos entrar a «patinar», sin patines claro está, (en mi bario sólo había uno que tenía patines, que eran de su hermana mayor y que se los había traído un tío suyo que se fue a trabajar a Alemania) en una pista circular que existía dentro del recinto, al lado del campo de fútbol y de una pista de atletismo, en la cual, de vez en cuando, disputábamos alguna carrera hasta que salía el 'señor Vitor,' cuidador de las instalaciones, y nos despachaba. Entonces teníamos un dicho: «Aúpa el Logroñés manque pierda» y es que parece ser que por aquella época perdía con bastante asiduidad. Como ya habrán adivinado, mi niñez pasó en el entorno al campo de fútbol de Las Gaunas. Después me hice mayor y mis aficiones fueron por otros derroteros.
Hasta que un día allá por el mes de mayo de 1983, mi amigo y compañero Ernesto Martínez me dice en la oficina técnica de Marrodán y Rezola, donde trabajábamos: «Que ha dicho Villamor que nos vamos a presentar a las elecciones para la directiva del Club Deportivo Logroñés». La verdad es que al principio pensé que era una broma, pero luego me di cuenta de que aquello iba en serio, así que me santigüé. Nunca he sido un aficionado al deporte rey; a mí los domingos por la tarde me gustaba más ir al cine y después al paseo. Pero les oía a mis compañeros de oficina, incluido Ernesto, contar las peripecias por las que normalmente pasaba el equipo capitalino. A Paco, otro compañero, le vi más de una vez romper el carné de socio (en realidad era de abonado) un lunes, después de un partido garrafal. Así que me dije: en buen «fregao» nos hemos metido. Y claro, nos presentamos y salimos elegidos, con Joaquín Negueruela a la cabeza como presidente y Fernando Villamor como «instigador» principal, ayudado con mucho entusiasmo por nuestro común amigo Gregorio y como «reparador mayor sin pretensiones de cobro» del maltrecho Las Gaunas, el constructor Felipe Bermejo. Para que se centren ustedes en la época, Tomás Santos, nuestro actual alcalde y uno de los más afamados periodistas deportivos del momento, hizo la primera entrevista al todavía candidato a la presidencia. Eran los primeros días del mes de junio de aquel año y éste le decía en la entrevista: «Nuestro objetivo principal es el ascenso y el presupuesto no excederá de 45 millones de pesetas». El primer partido «lo jugamos» contra el Arosa, y con lo que se sacó de las entradas, creo que no llegó para pagar al árbitro y los linieres; así estaban las cosas por aquel año. Y tan sólo cuatro años después estábamos en Primera.
Mi misión principal en aquellos cuatro años de directivo, fue la de coordinador de una revista gratuita que creamos para que fuera el cordón umbilical entre los aficionados y el club; su nombre: El Forofo.
Tengo el honor y el orgullo de haber pertenecido a la directiva del Club Deportivo Logroñés que ascendió al equipo por primera vez en su historia a Primera División y que además editó una revista doblemente gratuita durante sus cuatro años de mandato, sin faltar un sólo domingo a la cita con «sus forofos», otro logro importante de aquella directiva. Y digo doblemente gratuita, porque no le costó nada ni a los aficionados ni al club, dado que ésta se autofinanció con la publicidad que en ella se insertaba. También me encargaba de las relaciones públicas con los «chicos de la prensa». Así que los domingos les llevaba bombones y pacharán (para que fueran buenos) a un cuartucho al lado de los vestuarios, al cual llamábamos 'Sala de Prensa'.
Fueron cuatro años románticos y fructíferos, tanto para el club como para los que vivimos aquella aventura. Por eso, cuando veo los avatares por los que está pasando el Club Deportivo Logroñés en estos últimos años siento una pena infinita. Yo siempre he pensado que el club tenía que haber desaparecido por un pequeño lapso de tiempo, junto con su cuantiosa deuda, la cual va a ser muy difícil de liquidar, pero eso no pudo ser o no interesó que fuera así, quién sabe. Es probable que sea por el recuerdo de los tiempos gloriosos de un Club Deportivo Logroñés y su directiva, a la que pertenecí, pero yo sigo esperando que Logroño vuelva a tener un equipo en Primera División, que sea el orgullo de todos los logroñeses, nos guste o no nos guste el fútbol. Así que igual que cuando era niño: ¿Aúpa 'el Logroñés' manque pierda!


Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 11.12.07

Felices ochenta



Sí, ya sé que los famosos felices fueron los 'felices veinte', pero es que yo de los que me acuerdo es de los 'felices ochenta', y me explico. Aunque como ya he comentado alguna vez, pinto desde que tengo uso de razón, en el setenta y nueve fue mi primera exposición individual; recuerdo que expuse en abril y también recuerdo que coincidió con la primera 'huelga salvaje' del gremio del Metal que se hizo en Logroño, y creo que la última (salvaje, se entiende). Estuvimos casi dos meses sin curro, y al final yo no me enteré muy bien de lo que habíamos logrado, excepto estar dos meses sin cobrar. Por entonces yo era del metal, trabajaba en la oficina técnica de Marrodán y Rezola. Pero reivindicar, lo que se dice reivindicar, sí que reivindicamos mucho, y algún 'mecánico' sí que se buscó un buen puesto para toda la vida, con esto de la 'tontería' de la huelga, cosas de 'la transición', sabe usted, qué jóvenes éramos. Yo por entonces empecé mi andadura en el mundo de la plástica, y le tengo un especial cariño a aquellos años. Es probable que sea por lo que ya he dicho de la edad. En los ochenta habíamos dejado atrás la década de los setenta, una época de gran cambio para el país. El 'generalísimo' murió en el setenta y cinco, y el Arte, como otras muchas cosas, caminaba hacia la modernidad con pasos de gigante.


Recuerdo con especial cariño las tertulias en la tienda de marcos y molduras que el pintor Gallego tenía en la calle Calvo Sotelo, sobre todo en verano, cuando se juntaban los pintores Graña y Moreda con el historiador Gabriel Moya, el primero de vacaciones de sus clases en Madrid. Algunas veces también venía un fotógrafo amigo de ellos, que vivía en Barcelona, cuyo nombre no recuerdo; también estaba Mateo Berrueta, que tenía la galería de arte justo enfrente, y que siempre pasaba a enredar. Tanto Graña como Moreda fueron los impulsores de las Colectivas de Pintores y Escultores Riojanos organizadas en los pueblos de Nalda y Alberite, la primera allá por el verano de 1979. La de Alberite se ha perpetuado desde entonces y lleva el nombre de su mentor "Mazacote de barro y Memorial Emilio García Moreda" en memoria del pintor fallecido en 1982, nombre éste, por cierto, "el Mazacote", inventado por Mateo Berrueta, al segundo año de celebrarse la colectiva, como contrapunto de las medallas de oro que tan profusamente se daban en otros eventos artísticos. Esto ocurrió una tarde de verano y con una guitarra en la mano; lo sé porque yo estaba allí, en fin, cosas de Mateo. Siguiendo con esto de las tertulias, Miguel Soriano, pintor y matemático (entre otras cosas) intentó institucionalizar unas tertulias entre artistas riojanos una vez al mes y en un bar de la calle Vara de Rey ya desaparecido, pero la cosa no llegó a cuajar, es probable que debido al individualismo del que hacemos gala todos los 'creativos', quién sabe, igual fue por otra cosa, pero ganas sí que se le puso.


También recuerdo los Salones de Otoño de Cenicero con José David Gangutia, concejal de cultura del pueblo y el pintor Aguado como impulsores del mismo. Y Óscar Llano y un servidor echándoles una mano donde se podía. Una noche, José Antonio Aguado y el que suscribe nos cogimos unas brochas y un cubo con cola de pegar papel pintado y nos fuimos a empapelar Logroño de carteles del Salón de Otoño de Cenicero, sin permiso de la autoridad competente, de esto hará veinticinco años o así. Siempre nos quedara el recuerdo de haber pegado carteles con nocturnidad y alevosía. Qué jóvenes éramos, amigo Aguado.


O las colectivas organizadas por el grupo de arte donde militaba Arturo Steven, actual jefe del gabinete de Pedro Sanz, que en aquellos años tenía grandes inquietudes artísticas. Espero y deseo que cuando deje sus quehaceres políticos siga con ellas.


Creo que por aquella época hubo un despertar artístico bastante importante (no sólo en pintura) a la vez que romántico, aunque un tanto prudente como corresponde a todo lo que ocurre en nuestra comunidad. Ésta no ha sido nunca una tierra de excesos, y en Arte mucho menos. La Administración tampoco ayudó mucho que digamos; yo todavía estoy esperando que vengan a mi estudio a por unos cuadros que me encargaron para el futuro Museo de Arte Moderno, allá por el año 'ochentaypico'. Claro, la verdad es que todavía sigue siendo futuro Museo de Arte Moderno; en fin, cosas de 'la transición', qué le vamos a hacer.


Bueno, lo de poco o mucho ya saben ustedes que siempre es relativo; yo lo comparo con lo acontecido en provincias limítrofes para no irnos muy lejos, y por supuesto, que estamos a años luz del apoyo que han tenido los artistas en el País Vasco, Navarra, Cantabria o Cataluña, por citar algunas comunidades cercanas a la nuestra y del norte de España. Pero bueno, ya saben ustedes lo de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Pues ahí estamos los artistas, con poca de fe y mucha esperanza, para esperar la caridad, cristiana o de la que sea. Amén.

Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 31.01.08

jueves, 24 de abril de 2008

Profeta en su tierra


Mi profesor y aun así amigo Felo, ha puesto ‘una pica en Flandes’ o lo que es lo mismo, una escultura en el Museo Würth La Rioja. Félix Reyes escultor y director de la Escuela de Arte de Logroño hasta su jubilación, aunque de nacimiento canario, puede considerarse un riojano más y así lo vemos todos los que con él hemos convivido desde los años ‘sesentaypico’ que recaló en nuestra tierra. Aquí se casó, aquí tuvo a sus hijas, aquí, como ya he dicho, trabajó hasta su jubilación. Y aquí sigue haciendo arte y derrochando simpatía y amabilidad como siempre. Coincidí con él en la Escuela de Arte, él como profesor y yo como alumno. Sus clases eran amenas y productivas. Todo parecía fácil a su lado. Siempre tenía un gesto amable o una palabra cariñosa. Nuestro Gobierno Autonómico reconoció su labor, de profesor y de artista, otorgándole la Medalla a las Bellas Artes de La Rioja. Como dice el refrán: ‘Nadie es profeta en su tierra’, y aquí no somos una excepción. Todo lo que nos traen de fuera parece mejor y muchas veces es una ‘patochada’. Sí, ya sé que esto ocurre en muchos lugares, de ahí el refrán. Pero por eso, no deja de molestarme. Él es uno de los nuestros, de nuestros artistas riojanos, por eso me alegra y enorgullece que el Museo Würth de La Rioja le haya elegido para poner una obra suya en el jardín del Museo. La obra titulada ‘Conversación’ es un grupo escultórico compuesto por tres figuras, tres mujeres que dialogan entre sí, de estilo figurativo, pero como bien definió en su presentación el señor Ramírez,director general del grupo, una obra moderna y plenamente del siglo XXI. Felo, tu has sido profeta en tu tierra, enhorabuena.

Publicado en Periódico Gente 11/Abril/2008

Franco-Españolas

Me tenía contado mi abuelo Antonio, que cuando vino el rey Don Alfonso XIII a Logroño en octubre de 1925, él fue uno de los que condujo uno de los automóviles en que se desplazó la comitiva real por la ciudad. Mi abuelo no tenía coche, pero sí uno de los pocos carnés de conducir que había a principios del siglo XX en Logroño, el nº 67, expedido el 21 de abril de 1914. Sobre todo recordaba cuando fueron a visitar Bodegas Franco-Españolas. Les cuento todo esto, por que el otro día estuve invitado a la inauguración de un espacio expositivo en dichas bodegas. La idea me pareció estupenda por varias razones; la primera por el marco expositivo: una sala de tinos del siglo XIX; la segunda: el edificio, una bodega centenaria y a ‘tres pasos’ del Espolón, y la tercera por crear un espacio expositivo donde los artistas podamos mostrar nuestras obras de arte. En la exposición inaugural hemos podido ver las obras de jóvenes diseñadores presentadas al concurso “El Barón D´Anglade esta de Moda”. Un maridaje perfecto entre diseño y una de las marcas estrella de la bodega, para un vino de alta expresión que ha comercializado recientemente.

Publicado en El Periódico Gente en Logroño 29/Febrero/2008

miércoles, 16 de abril de 2008

Cómo me gusta ser artista


Hace unos días asistí a la inauguración de la escultura 'Nosotros tres' en el Museo Würth de La Rioja, realizada por el artista galés Richard Deacon. En la presentación de la obra por el propio autor, pudimos admirar a un artista en estado puro. Un recorrido por la creación de su obra nos mostró desde los primeros instantes de la propuesta de encargo por parte del Museo Würth de dicha obra, hasta su culminación, o sea, su instalación en el espacio elegido para tal fin en los jardines del museo-fábrica o fábrica-museo.

En un audiovisual vimos la primera maqueta, unas segundas aproximaciones en cartulina recortada, su posterior paso a una aproximación del material definitivo, después la realización de unas maquetas a escala y el encaramiento con la obra definitiva. Todo ello desde la visión y forma de hacer de un gran artista, alejado en algunos momentos de las nuevas tecnologías y usándolas otras veces, cuando le conviene. En definitiva, haciendo arte, algo muy difícil de interpretar o de definir en estos tiempos tan convulsos para el arte, donde se han incorporado nuevas disciplinas y procedimientos que antes no existían y donde la simple realización de la obra con maestría ya no sirve como elemento definitorio de una obra de arte y donde al artista, por encima de sus habilidades manuales, hoy en día superadas por muchas máquinas, se le pide, sobre todo, que 'cree'.

Tanto la pintura como la escultura sirvieron durante muchos siglos como 'fiel' reflejo de la realidad, interpretando esta realidad lo más fielmente posible y perpetuándola en el tiempo. Estoy completamente seguro de que si esta inauguración a la que asistí el mes pasado hubiera sido hace dos siglos, la pieza escultórica que se hubiera inaugurado sería una imagen de cuerpo entero del fundador de la dinastía Wurth y se hubiese alabado por los allí presentes el extraordinario parecido de la estatua con el personaje real. Les puedo asegurar que la estatua inaugurada, titulada 'Nosotros tres', compuesta por tres poliedros de acero, ensamblados con unos pernos gigantescos y que el propio artista define como «la relación que mantiene el artista con sus clientes y el público» o «un grupo de amigos que se apoyan entre ellos después de salir muy tarde de un bar», no tienen ningún parecido con ninguno de los amigos que conozco. Hoy en día el arte tiene que «contar historias» pero no representando la realidad, sino interpretándola, y cada artista es muy libre de hacerlo a su manera. Sólo se le pide que sea coherente con su forma de contar estas historias. Richard Deacon, está claro que lo es, como demostró el otro día en la presentación de su escultura, pero por si acaso alguien lo duda, le avalan sus obras repartidas por los principales espacios expositivos del mundo, como la Tate Gallery de Londres, el Centro de Arte Pompidou de París, El Museo de Arte Contemporáneo de Tokio o el Centro Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. También está realizando una escultura para la próxima Feria de Muestras de Zaragoza, este próximo verano.

Gracias a Dios, el arte ya no está tan encorsetado como en siglos atrás, donde los grandes estilos marcaban épocas que duraban siglos enteros. Ahora uno puede decantarse por su forma de expresión, y tanto la figurativa como la abstracta son válidas para canalizar ese sentimiento creativo. Me gusta ser artista y me gusta el arte, entre otras cosas porque es una de las pocas disciplinas que todavía se escapa del 'raciocinio' y del 'sentido común'. Creo que el Museo Würth está cubriendo una carencia importantísima de nuestra comunidad, donde los museos de arte brillan por su ausencia y los espacios expositivos de cierta relevancia son escasos. Además, como el mismo Richard Deacon explicaba, lo que más le sorprendió de la propuesta para realizar esta escultura, fue el concepto tan novedoso y rompedor como es el instalar los museos que posee la empresa Würth dentro de su espacio fabril. Él recomendaba que el lugar más apropiado para verla era desde la cantina de los empleados de la fábrica y le encantaba la idea de que estos pudieran verla a diario mientras comían. De todas formas, no hace falta ser empleado de la empresa para verla y desde otros puntos de vista también es impresionante, así que ya saben, compruébenlo ustedes mismos, merece la pena.

http://www.museowurth.es/home.html



Publicado en Cartas al Director, Periódico La Rioja, 04-04-2008

martes, 15 de abril de 2008

Trueque Solidario

Trueque Solidario


Objetivo: Recaudar fondos (unos 6.000 euros) para un proyecto que persigue erradicar el trabajo infantil y mejorar las condiciones de vida de 630 niños en Potosí (Bolivia).


Plazo: La previsión inicial era concluir el 29 de febrero, pero no se descarta ampliarlo unas semanas.

Participantes
Titín (1): Dos muñequeras y una pelota firmadas.
'Maiso Ópticos' (2): Gafas de sol.
'Dinastía Vivanco' (3): Lote vinos.
Eustaquio Uzqueda (4): Un cuadro.C.C.
'Las Cañas' (5): Televisión LCD.
'Estival Tour' (6): Crucero por el Mediterráneo para dos personas.


La agencia de viajes 'Estival Tour-Explora Tour' protagonizó ayer el sexto paso en la cadena de favores organizada por UGT-Rioja para obtener fondos con los que colaborar en un proyecto para la erradicación del trabajo infantil en Bolivia. El gerente de la agencia, Carlos Rosa, donó un crucero para dos personas por el Mediterráneo, valorado en 2.500 euros, y a cambio recibió la televisión LCD (por valor de unos 1.300 euros) cedida por el centro comercial Las Cañas en el quinto trueque, que tuvo lugar el pasado 29 de enero.Esta iniciativa de UGT-Rioja, la primera de estas características que organiza el sindicato riojano, arrancó el 17 de octubre del 2007 de la mano del pelotari Titín que, a cambio de un galardón que conmemora el 30 aniversario del sindicato riojano, cedió una de las pelotas con las que ganó el Campeonato de Parejas del 2004 y dos muñequeras firmadas. 'Maiso Ópticos' los intercambió el 7 de noviembre por unas gafas de sol valoradas en 150 euros.El tercer trueque tuvo lugar el 19 de diciembre. Bodegas 'Dinastía Vivanco' donó un lote de vinos valorado en 400 euros, con el que se hizo el pintor Eustaquio Uzqueda el 16 de enero, a cambio de un cuadro de Logroño. El lienzo terminó en manos del centro comercial 'Las Cañas' el 29 de enero, que lo trocó por una televisión valorada en 1.300 euros, canjeada ayer por la agencia 'Estival Tour-Explora Tour' por el crucero.La secretaria de Igualdad de UGT, Maite Gómez, aseguró que el programa «está siendo muy positivo» y no descartó ampliarlo una semanas más de lo previsto (29 de febrero). Gómez agradeció a todas las empresas y particulares «su participación desinteresada», y animó a toda la sociedad riojana a ponerse en contacto con el sindicato para sumarse a esta iniciativa.La responsable ugetista recordó que el dinero que se recaude (el objetivo es conseguir unos 6.000 euros) «se destinará a un proyecto para la erradicación del trabajo infantil en la región boliviana de Potosí, en las localidades de Llallagua y Uncía, para contribuir al desarrollo de 630 niños y adolescentes trabajadores de esta región, a través procesos de formación y capacitación». «tratamos de colaborar en la medida de nuestras posibilidades con este tipo de iniciativas solidarias», dijo Carlos Rosa, responsable de la agencia.


21.02.08 -
M. J. GONZÁLEZ
/ Periódico La Rioja