jueves, 28 de agosto de 2008

De artistas y columnistas

TRIBUNA

EUSTAQUIO UZQUEDA/PINTOR Y DISEÑADOR

Desde que soy columnista -que no periodista ni escritor- de este ilustre y centenario periódico, me ha dado por leer más intensamente a otros columnistas. Antes los leía, por supuesto, pero sin tanto juicio crítico como ahora; debe ser lo que se llama deformación profesional. Leo tanto de éste como de otros diarios y la verdad es que hay escritores muy interesantes, como Antonio Burgos, Arturo Pérez Reverte, Elvira Lindo o Carmen Posadas. En fin, una lista interminable. De todos intento aprender algo, soy consciente de la dificultad que tiene «tocar de oído», pero eso no me amilana. Por ejemplo, de Reverte me gustan tanto sus columnas como sus libros, aunque Umbral diga que no tiene estilo; igual me gusta por eso.

Luego están los de aquí, mis «colegas» de este periódico. Me gusta mucho la lucidez de Maite, la sutileza de Pilar, la erudición de Bernardo, la maestría de Lumbreras, la perspicacia de Ricardo, la retórica de Pizarro o la columna de don Julio Armas, siempre tan certera y contundente. A este último le trato de usted porque a mí de pequeño me enseñaron que a las personas que uno no conoce hay que tratarlas de usted y aunque ahora esté un poco pasado de moda esto de la educación, yo sigo intentando mantenerla, aún a costa de parecer antiguo.

Me he dado cuenta de que en esto del columnismo pasa como en el arte, que hay de todos los estilos y tendencias: figurativos, abstractos, expresionistas, minimalistas, etc... O sea, que es «un lenguaje» y como tal, cada uno tiene el suyo y cada uno intenta comunicar sus ideas y sus pensamientos a los demás. Como en el arte, hay a algunos que no se les entiende nada, peor para ellos.

Pero también me he dado cuenta de que tiene otra similitud muy importante con el arte, que estos escritos son como los bocetos de una gran obra. Los bocetos son pequeños, cercanos, normalmente más comprensibles que muchos cuadros, son como un hijo pequeño que uno siente la necesidad de quererlo y protegerlo a la vez. A los artículos de los diarios les pasa lo mismo, son pequeños, cercanos, fáciles de leer y aún así, casi siempre contienen un gran mensaje o una gran idea.

A mí siempre me han atraído los bocetos de los pintores, tienen la frescura y la espontaneidad de un gesto, son la plasmación inmediata de una idea y como tal, tienen la esencia del artista. Me vienen a la memoria unos cuantos bocetos de Sorolla que para mí tienen la misma genialidad que sus obras de gran formato. O infinidad de dibujos y acuarelas a modo de bocetos que los impresionistas como Renoir, Degas, Monet o Cézanne realizaron para captar la impresión del momento y que luego trasladaron a sus cuadros y que son francamente bellos.

Es probable que por esto me esté aficionando a los artículos de opinión; por esto y por lo que ya he indicado anteriormente de la deformación profesional. También es probable que sea porque últimamente las noticias de los periódicos (en general, y sin señalar con el dedo que es muy feo) cada vez me interesan menos, me he dado cuenta de que se dividen en «políticas» y «catastróficas». Y no sé de cuál de las dos clases me da mas miedo leer. Se me olvidaba, también están las «culturales», pero como son tan pocas me las leo en un pis-pas.

Así que desde que me he aficionado al columnismo, me ha dado por comprar periódicos que no había comprado en mi vida, y mi mujer cuando me los ve, me mira con cara rara y me dice: «Pero ¿ahora vas a leer ese periódico?» Y yo le contesto que no, que es por una cosa de colegas. Entonces no me dice nada, pero yo sé que piensa que «qué raros sois los columnistas; perdón, quise decir los artistas».

Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 12-09-2006

Con estilo propio


Lo más difícil en pintura, como decía Don Joaquín, mi profesor de dibujo y además director de la Escuela de Arte de Logroño cuando empecé a estudiar en ella y del cual guardo un grato recuerdo, tanto por sus enseñanzas artísticas como humanas, es pintar bien y después hacerlo con «estilo propio». Dicho así hasta parece fácil, pero no lo crean ustedes. Él, contaba una anécdota que le ocurrió en sus años mozos a un compañero suyo de facultad, -yo siempre tuve la secreta sospecha de que le había ocurrido a él- el cual pregunto a su catedrático de pintura, qué debía hacer para pintar diferente a los demás, o sea con estilo propio, pero como este se expreso mal, el catedrático con mucha ironía le contesto que para pintar diferente a los demás lo que tenia que hacer era pintar bien.

Creo que esta anécdota expresa muy bien lo difícil que son estas dos cualidades y cuan importantes a la hora de realizar una obra artística. A definir que es pintar bien, sólo se atreven algunos críticos, bueno algunos no, mas bien diría yo que casi todos, cuando critican a tal o cual pintor o a tal o cual obra y claro, a veces los que pintamos no estamos de acuerdo con ellos, no solo con las criticas propias, ya que solo nos gustan las favorables ¡faltaría mas¡, sino que en muchos casos tampoco estamos de acuerdo con las ajenas, con que figúrense ustedes, si personas vinculadas a una misma actividad y con unos buenos conocimientos sobre el tema, tanto prácticos como teóricos no nos ponemos de acuerdo, es que debe de ser una definición bastante difícil de precisar.

Como vemos, definir que es pintar bien es bastante complejo, sobre todo en una época como la actual donde hay tantos estilos y tendencias, todos tan diferentes conviviendo a la vez, por ello es tan difícil marcar una pauta. En el pasado donde un estilo duraba entre cincuenta y cien años y en algunas épocas mas, había unas pautas mas definidas y era más fácil juzgar una obra con arreglo a aquellas pautas, claro que esto era hasta que llegaba un nuevo genio y las rompía, pero mientras tanto las 'reglas del juego' estaban mucho más definidas y facilitaban el trabajo de los críticos o los expertos. A esto hay que añadir las nuevas técnicas de foto-impresión que se están incorporando al concepto clásico de 'pintura' y que complican un poco más todo este lío actual del arte. Además de la interrelación de las diferentes disciplinas artísticas y como muchos artistas ya no se sienten encasillados en una de ellas y son multidisciplinares, un ejemplo de ello son las 'instalaciones', donde se mezclan no ya estilos sino técnicas.

En cambio el tener un estilo propio es algo mucho más visible y por tanto parece más fácil de precisar a simple vista, pero sin duda alguna que no lo es. Tener un estilo propio es algo parecido a tener un lenguaje propio y eso es algo muy complejo de crear y sobre todo de evolucionar con él, pues sino, una vez creado, si no evolucionas no haces mas que copiarte a ti mismo. Un lenguaje no nace con toda sus palabras y su gramática, sino que con el tiempo va creciendo y evolucionando, así como incorporando nuevos vocablos, en pintura pasa lo mismo, vas andando tu camino, creando nuevos elementos y dejando otros. Normalmente no todos los artista son capaces de ello, hay pintores con una gran capacidad para copiar una foto y que sin embargo son incapaces de crear su propio lenguaje y en definitiva en crear una obra de arte.

El 'estilo propio' se ha valorado siempre, tenemos infinidad de ejemplos, Leonardo, Miguel Ángel, Goya, Velázquez, etc... pero en los últimos tiempos mucho mas. Los mercados en general se han unificado o como se dice ahora, globalizado y por tanto se buscan productos únicos y exclusivos. En los vinos, se valoran los de 'autor' o los de 'alta expresión', en los productos vegetales los 'terruño' y así sucesivamente. Y el arte no se escapa a esta tendencia y cada vez se valora más que el artista y su obra tengan un estilo propio, una manera propia de realizar sus obras, en definitiva una forma personal de contar su historia. Por eso ahora es tan importante la trayectoria de un artista, su currículum, que demuestra que las obras que realiza no han salido por 'generación espontánea' que detrás de ellas hay unas vivencias y una trayectoria.

Pero claro, no debemos de perder de vista la enseñanza del catedrático, «si quieres pintar diferente a los demás, pinta bien». El tener un estilo propio no exime de realizar una buena pintura, en definitiva una buena y creativa obra de arte. Esta aseveración vale tanto para la pintura como para cualquier disciplina artística.
Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 08.08.08

La bandera de España

Esta claro que lo que no pueda el fútbol, no lo puede nada, ni nadie. Esto ya lo sabia yo desde hace tiempo, luego les explico por qué. Bueno a lo que íbamos, el fútbol ha conseguido que en este país, un ciudadano normal, ponga la bandera de su nación en el balcón y no le llamen facha, a lo sumo que le llamen patriota o forofo. A mí siempre me han dado mucha envidia los norteamericanos con esto de la bandera. La verdad es que aunque no he estado nunca en los Estados Unidos de América, sí he visto muchas películas y reportajes, y en todos, la bandera de las barras y estrellas aparece por doquier. Lo mismo sea a la entrada de una escuela que de una universidad, en la puerta de sus casas o chalet, creo que también esta en medio de una iglesia de Nueva York, es probable que sea en la de San Patricio, no lo puedo asegurar. Y por supuesto en todos los uniformes de sus militares, sean del arma que sean. Aquí, si a uno se le ocurre llevar una pegatina en el coche con la bandera de España, según donde lo aparques, lo mas seguro es que para cuando salgas te encuentres las ruedas «desinfladas». Bueno no sólo los americanos están orgullosos de su bandera, sin ir muy lejos los franceses también la enseñan en cuanto pueden, siempre que voy a alguna feria tanto nacional como internacional, el azul, blanco y rojo de su bandera está por todos los stand, y qué me dicen de los ingleses, pues eso que menos aquí, todos están orgullosos de exhibir los colores de su bandera. Se imaginan una empresa española con los colores de la bandera de España por esos mundos de Dios. La bandera como todos ustedes saben es un símbolo, y representa a la nación y a su vez a los ideales de la misma. Y creo yo que los ideales de libertad y democracia que ahora imperan en España, son como para sentirnos orgullosos de ellos y enseñarlos. Hoy que tanto se llevan los anagramas, pictogramas, logotipos y demás símbolos representativos de cosas o ideas, no me explico como el que representa a una nación entera, que tiene unos cincuenta millones de personas tenga tan poco arraigo, o eso me parece a mi, dado lo poco que la exhibimos.


Siempre me han gustado mucho las banderas, la verdad es que no sé por qué, es probable que por su colorido, fíjense que por las fiestas de mi pueblo que es Logroño, o sea por San Bernabé, he pensado en poner una bandera del mismo en mi balcón, y la verdad es que me ha resultado muy difícil encontrar una, hasta se me ocurrió que ya que no encontraba la bandera, poner un delantal de los que tengo de la Cofradía del Pez, luego desistí de la idea, pero quien sabe, igual algún año me decido. Les decía antes que yo esto del poder del fútbol ya lo sabía, y es que fui uno de los directivos que «subió» al Logroñes a primera división, junto con los jugadores como habrán podido adivinar y también de todos los aficionados que nos apoyaron en aquella bonita empresa y una de las cosas que mas me sorprendió en aquel entonces, les estoy hablando de los años «ochentaytantos», fue el poder de convocatoria que tenía el Logroñes, cómo arrastraba a gente de toda condición y cultura.


Con esto de la bandera me pasa lo mismo que con el idioma, me extraña que tengamos uno que lo hablan mas de cuatrocientos millones de personas, que sea el tercero en importancia en Internet, y que dentro de nuestro país tengan que salir unos intelectuales para hacer un manifiesto dado los ataques que se le esta haciendo desde dentro. En algunos casos por dialectos o lenguas que no lo hablan mas de dos millones de individuos y de los dos millones con soltura ni uno.


Yo, que tengo un gran sentido europeísta, siempre he defendido que Europa no será nada mientras que no tenga una lengua común, una lengua vehicular, por encima de una moneda común esta la lengua, que es el vehículo en el que se entienden las personas y si éstas no hablan la misma lengua, pues no pueden entenderse, por que el inglés no es una lengua común por mucho que se empeñen algunos. Europa tendría que ponerse de acuerdo en eso, en tener una lengua común y esa lengua, la que fuere, que se enseñara a todos desde niños, desde que nacen. Esto ya lo entendieron los clérigos hace muchos siglos y todos, fueran del país que fueran, hablaban el latín con mas o menos soltura, así podían viajar a cualquier parte del mundo y entenderse con otro clérigo, aunque fuera de otra nacionalidad u orden religiosa. Como verán está todo inventado, pero es que algunos han leído pocos libros de historia.

Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 14.07.08

El sitio de Logroño

Una de las cosas que más me enorgullece, es pertenecer a la Cofradía del Pez, cofradía que mantiene viva una de las tradiciones más antiguas y bonitas que se conocen de Logroño, mi ciudad. Como ya saben ustedes, entre los últimos días del mes de mayo y los primeros del mes de junio de 1521, los habitantes de Logroño resistieron heroicamente el asedio de un gran ejército invasor. Grande, tanto por su número como por sus pertrechos de guerra. Tal resistencia supuso que, por un lado no conquistaron Logroño y por otro les cerramos el paso a la conquista de Castilla, que era su verdadero objetivo. Consiguiendo el Duque de Nájera entre tanto, reunir un ejército para poder hacerles frente y derrotarlos antes de llegar a la frontera con Francia. Todo ello gracias al sacrificio de nuestros antepasados, que al mando del valeroso capitán Pedro Vélez de Guevara, resistieron heroicamente los diecisiete días del asedio, nutriéndose según relata la tradición, de peces que pescaban en el río Ebro, vino que guardaban en sus bodegas y es probable que también algo de pan. Fruto de esta victoria, dos años más tarde, en 1523, el emperador Carlos V de España otorgo las tres flores de lis, símbolo de la realeza francesa, a la orla del escudo de Logroño por su resistencia a las tropas francesas.

Hacia los años cuarenta del siglo pasado, un grupo de logroñeses decide juntarse para conmemorar y honrar a estos antepasados, repartiendo un pez, un pan y una jarra de vino a sus convecinos el día de San Bernabé, patrono de la ciudad. Hay personas que creen que las tradiciones son cosas del pasado y que no tienen cabida en estos tiempos de modernidad y velocidad, otras que les gustaría que todo siguiera igual que antaño. Yo particularmente creo que debemos vivir con arreglo al tiempo y la sociedad que nos ha tocado en suerte, pero recordando nuestra historia y a todos nuestros antepasados que de alguna manera nos han permitido llegar hasta lo que ahora somos y poseemos, casi siempre con mucho sacrificio. Pero todo ello sin extremismos. El pasado nunca vuelve, nos guste o no nos guste, pero como dice el refrán «es de bien nacidos el ser agradecidos». Como ya he dicho en alguna otra tribuna, soy un convencido de los que cree que hay que mantener las tradiciones, pero adaptándolas «suavemente» a los tiempos con los que deben convivir, pues si no desaparecen o pasan a ser un mero folclore, perdiendo el sentido por el que fueron creadas.

La Cofradía del Pez ha sabido mantener a lo largo de estos años, vivo el recuerdo del 'Sitio de Logroño' por las tropas francesas, así como exaltar la celebración del día de nuestro patrono, San Bernabé. En estos menesteres no hemos estado solos, han existido muchos logroñeses que nos han ayudado y apoyado en ello. En 1950 el diario Nueva Rioja recoge en sus paginas como por inspiración de la Cofradía del Pez y bajo el patrocinio del Excelentísimo Ayuntamiento de nuestra capital, la Peña Riojana de Literatura y Arte recorrió ayer, a primera hora de la noche las calles logroñesas, para evocar, en sentimental peregrinaje, nuestras glorias pretéritas en una «cadena lírica del Logroño antiguo» de la que en esta pagina ofrecemos sus siete bellos eslabones y relata los siete escritos tanto en verso como en prosa que en la mañana del 11 de junio de 1950 se pudieron desayunar los lectores de Nueva Rioja. En 1953, el 10 junio, este mismo periódico publicaba el siguiente anuncio: "Cofradía del Pez. Se recuerda a los señores cofrades la obligación de acudir en el día de hoy y hora de tres y media de la tarde, a la puerta del Excmo. Ayuntamiento, a fin de acompañar a la imagen de nuestro Santo Patrón hasta la iglesia de La Redonda y asistir a las solemnes vísperas en su honor. El cofrade mayor, marques del Romeral».

En 1962, José María Lope Toledo, cronista oficial de la ciudad, dedico un articulo a el acto del reparto del pez, el pan y el vino con el titulo de «La cita de la cofradía del Pez» en el que decía que «Estos logroñeses, con su ofrenda evocadora del pan, del vino y del pez, son los notarios que prestan fe del histórico suceso. Los peces saltan en el Ebro, el grano del trigo y el vino de las bodegas fueron el sustento que mantuvo a los sitiados en las largas horas del asedio, lentas y remisas, por que los muraba el peligro. Por eso en la mañana del día 11, la ciudad entera acude a la cita de la Cofradía del Pez, junto al Revellín, sabiendo que no se le convoca a un convite sino a un rito».

Jerónimo Jiménez Martínez, cronista oficial de Logroño, secretario general de la Asociación Española de Cronistas Oficiales y cofrade de honor de la Cofradía del Pez, ya fallecido, también contribuyo con numerosos escritos a ensalzar a la cofradía y la fiesta de nuestro santo patrono San Bernabé. Así que espero y deseo, que hoy día de San Bernabé, los logroñeses del siglo XXI se acerquen a la muralla del Revellín para acompañar a la Cofradía del Pez, en esta bella tradición que es el reparto del pez, del pan y el vino.


Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 11-06-2008

Esto con Franco no pasaba

Leía el otro día, en este mismo diario, una encuesta sobre la emancipación de los jóvenes y los problemas que estos tenían para la misma, o sea, la poca o mala relación de su sueldo con el precio de los pisos, elemento éste indispensable para poder vivir fuera de casa de sus padres, agravada ésta por la inestabilidad laboral. Apuntaban en el mismo, la necesidad de tener que ganar dos sueldos de los actuales para poder vivir por su cuenta, y creo yo que se quedaban cortos. Cada vez que sale a relucir el tema del coste de los pisos, me viene a la memoria una frase que los nostálgicos del 'Régimen' pusieron de moda allá por los 80: «Esto con Franco no pasaba» y aunque -que conste- no soy un nostálgico del 'Régimen', pienso «esto de los pisos tampoco», y es que «con Franco» un oficinista normal (o sea, yo), con 23 años y un sueldo normal, apostillo, sólo un sueldo normal, podía comprarse un piso de 90 metros cuadrados con calefacción, en Logroño. Bueno, un sueldo normal y haciendo horas extraordinarias «por un tubo». Y lo pagaba en diez o doce años (el tiempo que normalmente se suscribían todas las hipotecas), eso sí, unas hipotecas carísimas, entre el 14 y el 17% de interés, ¿pues menos mal! porque si no, los hubiésemos pagado en cinco años. Recuerdo que el coste de un piso en relación con ese sueldo normal, de un oficinista normal (o sea, yo), era de aproximadamente cien veces más. Por aquel entonces ganaba unas 8.000 pesetas aproximadamente y el piso me costo 800.000. Hoy en día, y para no equivocarme, es de trescientas veces más en el mejor de los casos, y en zonas que están más cercanas de los pueblos periféricos a Logroño que del Espolón.

Así que los J@AP, o sea, jóvenes y jóvenas altamente preparados, tienen que quedarse en casa de sus padres hasta que dejan de ser jóvenes y se juntan con otro tan joven como ellos u otros dos para poder comprar un piso donde vivir (en un tanto por ciento muy elevado hacen falta tres sueldos para comprar un piso y además comer todos los días). Pronto nuestros queridos gobernantes van a tener que autorizar matrimonios, no bipersonales y de géneros aleatorios, sino tripersonales multigéneros, porque va a ser la única manera de sobrevivir. Esto, o que los padres no nos jubilemos nunca, que también les está rondando por la cabeza y ayudemos a nuestros hijos a pagar una hipoteca a cuarenta o cincuenta años.

También hay otra opción, que los que mandan organicen este corralito, como dicen en Argentina, de forma que un joven tenga acceso a un piso de cuarenta o cincuenta metros cuadrados más o menos. Pues si una familia 'convencional' de las de hace treinta o cuarenta años, o sea, de padre, madre y dos o tres hijos vivían en uno de 90 metros, a un joven le sobra con cuarenta metros o algo así, y que este piso tenga un coste aproximado de 60.000/90.000 euros, que al cambio son 10 ó 15 millones de las antiguas pesetas, cantidad que pueden pagar con un sueldo mínimo-máximo-inestable de 700 a 900 euros, que es lo que vienen a cobrar casi todos estos jóvenes. En los cuales se da la paradoja que después de terminar en la universidad tienen que hacer un par de masters o tres, para estar sobradamente preparados, pues parece ser que los estudios de la universidad valen para poco en la vida real, o eso dicen, y tienen que 'ponerse al día' justo después de terminar los estudios, y como siempre, los padres a poner, ¿que cosas!, yo cada vez entiendo menos esta traca.

Otra opción es que adecuen los sueldos al precio de los pisos, ya que parece ser que no hay forma de adecuar el precio de los pisos al sueldo. Si, ya sé que es una buena idea, y además no me importa que me la copien, la verdad es que no es mía, se la he oído a infinidad de padres, estoy seguro de que a ellos tampoco les importa que se la copien. Así que el partido político que fuera capaz de llevarla a cabo, ganaría las próximas elecciones, ¿estoy completamente seguro! pues le iban a votar todos los jóvenes que no pueden irse de casa de sus padres y lo están deseando. Y los padres de estos jóvenes, que no sabemos cómo quitárnoslos de encima. Otro día les hablaré de nuestros hijos los emigrantes, sí hombre, esos que han tenido que emigrar de su pueblo, de Logroño, porque aquí no se podían comprar un piso y se han ido a los pueblos de alrededor. Sí, ya sé que es una emigración 'lait', y que en el diccionario pone que emigrar es cambiar de país, pero ellos han tenido que salir a vivir fuera de su pueblo, en contra de su voluntad.


Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 16.05.08

domingo, 25 de mayo de 2008

San Bernabé y la Cofradía del Pez

Siempre me han gustado mucho las fiestas de San Bernabé. Es probable que sea porque cuando era niño me anunciaban el inicio del verano, de las vacaciones escolares. El curso se terminaba alrededor de estas fechas; para después sólo quedaban algunos exámenes, alguna repesca para los que no habían aprobado 'por curso' y por las mismas empezábamos a 'bajar' a la playa, siempre y cuando no cayera alguna tormenta, de las que también eran frecuentes en esa época.

Su celebración para mí está ligada a agradables recuerdos: uno, el inicio del verano, como ya he comentado; otro, a las vaquillas que se celebraban en la plaza de toros cuando yo era joven y tan buenos ratos nos hicieron pasar a mis amigos y a mí; y el más contundente, el del reparto del pez. De niño, cuando iba con mis padres o mis abuelos a «coger el pez», me venía a la memoria el milagro de la multiplicación de los panes y los peces que me contaban en la catequesis, y yo me imaginaba que aquel milagro que Jesús realizó en el desierto para dar de comer a sus seguidores tuvo que ser una cosa parecida a ésta que yo presenciaba con el reparto del pez en las fiestas de San Bernabé por parte de la Cofradía del Pez. Por eso siempre he admirado a esta Cofradía.

Como todos ustedes saben, San Bernabé es nuestro patrono desde que el 10 de junio de 1521, nuestros antepasados levantaran el asedio que venían sufriendo desde el mes de mayo del mismo año por el ejército francés. Y por tal motivo, al día siguiente de la victoria, o sea, el 11 de junio, festividad de san Bernabé, lo declararon patrón de la ciudad.

De ello queda constancia gracias al documento llamado 'Voto de San Bernabé', fechado al año siguiente a la gesta -o sea, en 1522- y que está custodiado en el Archivo Capitular de la Redonda. En él se explica «la forma que se a de thener en el cumplir del boto de San Bernabé perpetuamente» así como la «Concordia sobre la asistencia del Cabildo General a la missa y honrras del emperador y a las procesiones».

San Bernabé fue apóstol de la Iglesia Católica en el siglo I; su primer nombre fue José, aunque los apóstoles se lo cambiaron por el de Bernabé, que significa 'hijo de la consolación' y también 'el que anima y entusiasma'. Era judío de la tribu de Leví, natural de Chipre y gran colaborador de San Pablo.

La costumbre de repartir el pez, el pan y el vino arranca en 1930, cuando un grupo de amigos, entre ellos el padre y unos tíos del actual cofrade mayor, Eduardo Mato, se reúnen para pescar peces en el Ebro y almorzarlos con pan y vino, recordando la gesta de sus antepasados. En 1932, según recoge Jerónimo Jiménez en sus crónicas, este grupo de amigos consigue, gracias a la aportación de ellos mismos y de un grupo de logroñeses entusiasta de la idea, repartir en la esquina de Cuatro Cantones la ofrenda del pez, el pan y el vino a los logroñeses que se acercaron hasta la misma. Después de esta fecha hay pocas referencias de actos de la Cofradía del Pez hasta 1941, fecha de su recuperación definitiva. Y es a partir de esta fecha cuando la Cofradía del Pez empieza a coger protagonismo en la celebración de las fiestas de San Bernabé, siendo actualmente la ofrenda del pez un elemento principal y representativo de las mismas.

En el artículo primero de sus estatutos queda claro el fin primordial que sustenta el espíritu de esta Cofradía, el cual dice así: «Bajo el signo de nuestro Santo Patrono San Bernabé, y en exaltación y gloria de nuestra Ciudad, se reorganizó en 1940 la entidad denominada Cofradía del Pez, cuyo designio es mantener y avivar el fuego sagrado de la Tradición, con especial dedicación durante las Fiestas Patronales que se celebren en torno a la histórica fecha del 11 de junio, como recuerdo de la gesta gloriosa de 1521».

A mí me parece muy bien que organizaciones civiles participen activamente en la vida ciudadana, y que no sean siempre los políticos profesionales los protagonistas de la misma. Por eso me enorgullece pertenecer a la Cofradía del Pez, que año tras año pone su granito de arena para mantener viva una tradición tan logroñesa. Y me congratulo de que existan otras cofradías que también sirven para exaltar los valores y las tradiciones de nuestra ciudad y de nuestra provincia, como la Cofradía del Vino de Rioja, la Cofradía de San Millán o la de reciente creación de San Bernabé que, junto con la de la Virgen de la Esperanza honran a nuestros santos patrones. Larga vida a todas, y ¿Viva San Bernabé!


Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 11-06-2007

domingo, 4 de mayo de 2008

Impresionante Chillida-Leku


Hace unos días, en compañía de mis amigos Manuel y Bego, excelentes anfitriones irundarras, fui a visitar la Casa Museo Chillida-Leku, creo que es un gran ejemplo de cómo se pueden hacer bien las cosas. Telegráficamente puede definirse como un caserío magníficamente rehabilitado, en un paraje impresionante, sembrado de las esculturas del genial artista vasco, Eduardo Chillida. Chillida-Leku es un museo al aire libre, instalado en los terrenos que pertenecieron al Caserío Zabalaga, con doce hectáreas de terreno y construido en 1594 en el municipio de Hernani (Guipúzcoa) a escasos diez kilómetros de San Sebastián. En él se recogen unas cuarenta esculturas de gran formato instaladas en el exterior y más de cien de pequeño formato, así como dibujos que se encuentran dentro del caserío restaurado, el cual en sí mismo es otra obra de arte, idea que comparto con Cosme de Barañano, director del IVAM, cuando dice: «Chillida-Leku o Zabalaga es hoy una realidad que ofrece un marco a los elementos de lluvia, tierra, luz y aire. En Zabalaga, Chillida no ha llevado una restauración de sus parajes y habitaciones, cocinas, cuerdas, etc. Para rehabilitarlas, Chillida ha sacado todo y con ello ha creado el espacio del caserío, lo ha convertido en escultura».
El caserío-museo esta situado en una zona privilegiada, de fácil y bien señalizado acceso desde la carretera nacional Vitoria - San Sebastián, en la salida de Hernani, puede visitarse con y sin guía, ya que de las dos formas se aprecia la grandiosidad del mismo y de las esculturas allí expuestas. La diferencia es que para hacerlo al 'libre albedrío' es conveniente conocer la obra del autor y su trayectoria; si no, es aconsejable apuntarse a un grupo guiado en el que una amable y preparada guía va desgranando la obra y vida de su autor.

Un paseo por el mismo, supone un goce para los sentidos y si además se visita en un día luminoso donde los verdes del bosque se funden con los azules del cielo y el hierro o el granito de sus esculturas, la visita puede resultar una experiencia inolvidable, ya que Chillida ha conseguido una interrelación tal entre su obra y estas doce hectáreas del monte vasco que parece que las esculturas hayan crecido allí, al igual que los árboles centenarios que existen en la zona.

Chillida juega con las formas y los materiales a su antojo, ya que, en virtud del tipo de piezas, las realiza en hierro, piedra, hormigón, madera o alabastro. Todas ellas de gran belleza, pero algunas de gran impacto visual, como la denominada Buscando la luz Irealizada en hierro, que por su tamaño y ubicación impresiona al visitante, tiene nueve metros de altura y pesa veintisiete toneladas, aunque hay otras piezas importantes realizadas también en hierro como
Arco de la Libertad, Monumento a la tolerancia u Homenaje a Balenciaga.

Además de las cuarenta obras de gran formato diseminadas por el bosque, en el caserío pueden verse más de cien piezas entre esculturas y dibujos. Articulado en cuatro salas, la primera en la planta baja y otras tres en el primer piso, en las que entre otras obras pueden verse bocetos y maquetas del Peine de los Vientos, magnifica obra instalada en la bahía de la Concha de San Sebastián.

A Eduardo Chillida siempre le obsesionó la búsqueda del vacío. Recuerdo cómo hace unos años, allá por 1997 y con motivo de la entrega del Premio Prestigio Rioja a Eduardo Chillida, tuve la ocasión de hablar con él en uno de esos lapsus que hay en todas las fiestas-homenaje y en el que homenajeado se queda «como un poco aparte», momento que aproveché para conversar con él de su trabajo y la verdad que fue una clase magistral, corta pero amena y erudita. Me explicó la importancia que el vacío tiene en la escultura, el cual en algunos casos es más importante que la materia y toda su teoría sobre el proyecto de la montaña horadada que intentaba hacer en Fuenteventura. La idea parte de un verso de Jorge Guillén «lo profundo es el aire» para luego consagrar la existencia del vacío, es decir el espíritu interno de una montaña o una materia, y a partir de ahí, Chillida desarrolla toda su teoría del vacío.

Al irnos, mi amigo Manuel, -que es un romántico y buen conocedor de La Rioja-, me dijo: «pues allí podríais montar algo parecido a esto, porque tenéis sitios de sobra y artistas riojanos no os van a faltar»; yo le miré con cariño, y le emplacé a la inauguración del bosque de escultores riojanos. Como ya he dicho que es un romántico, pues se lo creyó; yo, como no soy un romántico, que soy un artista, pues no, pero por si acaso he empezado a hacer maquetas de esculturas, pues ya saben ustedes: «creer, no creo en las meigas, pero haberlas haylas»; y como los políticos antes de las elecciones (entre todos los partidos), nos prometieron a los artista y publico en general, unos 'veintitantos' Museos, pues igual hacen alguno, quién sabe... porque falta ya nos hacen.


Eustaquio Uzqueda


Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 12.08.07

Aquella revolución «de septiembre»


Aquí en Logroño, y aunque ustedes no se lo crean, nos adelantamos a la revolución «de mayo del 68 francés», sí, sí, como lo oyen; la hicimos un puñado de jóvenes, yo calculo que de trescientos a cuatrocientos, una tarde de verano de 1967 y en el Espolón, -la cantidad de jóvenes es una apreciación personal mía; igual éramos menos, o quizás más, quién sabe, han pasado cuarenta años y la nostalgia juega malas pasadas-. Tendríamos entre dieciséis y diecinueve años. Lo calculo por mi edad de entonces, yo tenía diecisiete y éramos todos por el estilo.

Pues resulta que al gobernador civil del momento, de cuyo nombre no quiero acordarme, se le ocurrió prohibir los 'chamizos', ya saben ustedes, esos cuartos oscuros donde los jóvenes intentábamos todas las fiestas mateas «comernos un rosco» y que casi siempre se quedaba en eso: «en intentábamos». No hagan ustedes caso si les cuentan otra cosa, estamos hablando del sesentaysiete, un año antes de la revolución francesa, «la última», la de mayo del 68. Entonces éramos casi todos unos «intelectuales», lo hacíamos casi todo con el pensamiento, era con lo que más se pecaba, casi todo era de pensamiento, algo de palabra y casi nada de obra.

Bueno, pues como les iba diciendo, al gobernador civil del momento se le ocurrió prohibir los chamizos o algo así, porque prohibir, lo que se dice prohibir, no los prohibió, pero puso unas normas que los hacía prácticamente inviables. Creo recordar que, entre otras cosas, quería suprimir el apartado interior que todos tenían, la zona denominada «de baile», o sea, la que ya les he explicado que era para «comerse un rosco»; esto último no se lo explico, me figuro que todos lo han entendido, la cual normalmente solo tenía una bombilla que el primer día de fiestas se «fundía». Anterior a esta zona de baile estaba el bar; éste tenía más de una bombilla y no se solían «fundir», allí era donde se obsequiaba a todos los visitantes del chamizo con el rico zurracapote.

Sigamos con el relato, no recuerdo de qué manera, pues entonces no existían ni los correos electrónicos, ni los sms, ni los teléfonos móviles, y los fijos, que sí existían, apenas se usaban, y si se usaban era para dar noticias importantes, no para hablar una conversación banal, para eso se quedaba en un bar o en el Espolón. Así que seguro que se usó el boca-boca y quedamos «todo el que pudiera ir» a las siete y media de la tarde aproximadamente en el Espolón, para protestar frente al Gobierno Civil. Por aquellos años yo no recuerdo que existieran las manifestaciones, en contra de algo, se entiende, porque a favor, «el régimen» preparaba unas de la leche. Entonces lo más parecido a una manifestación era una procesión y vaya usted a comparar. Así que el día fijado y a la hora convenida nos juntamos una «marabunta» de jóvenes enfrente del edificio del Gobierno Civil, me figuro que aquello resquebrajó «los pilares fundamentales del movimiento» que yo exactamente no sabía muy bien los que eran, ni dónde estaban, pero había oído hablar mucho de ellos. Ahora les cuento como acabó todo. Pues salieron los dos «grises» (llamábamos grises a los policías armadas, porque entonces llevaban el uniforme gris) que había de guardia en la puerta del Gobierno Civil, con la porra en la mano a perseguirnos. Se acuerdan ustedes del chiste ese que van 40.000 gallegos llorando por la ría y les preguntan que por qué lloran y responden que porque les han pegado y entonces les vuelven a preguntar si eran muchos y ellos responden que no, que eran sólo dos, pero que les habían rodeado. Pues algo así debió de pasarnos a nosotros, que nos rodearon, porque salimos corriendo todos como alma que lleva el diablo. Yo recuerdo que crucé el Espolón, enfilé Calvo Sotelo y no paré hasta llegar a Avda. de Colón. Allí me paré porque no podía más con el resuello, si no, hubiese terminado en las Casas Baratas, creo que más que por el esfuerzo físico, era por el miedo, y eso que yo venía entrenado de haber corrido ese año en San Fermín, pero vaya usted a comparar un «gris» de los de entonces con un miura, pues eso, ni comparación. La verdad que fue bonita la revolución mientras duró, la pena es que duró poco, cosas del «régimen». Al final aquellos sanmateos hicimos «chamizo» como todos los años, es probable que con un poco más de luz y sacando un permiso gubernativo con la firma de un padre o un responsable mayor de edad. ¿Que jóvenes éramos, amigo Juanma!

¡Ah! Y hablando de fiestas mateas, pues que entonces todos llevábamos el pañuelo de fiestas al cuello de color rojo y con el pico «patrás», así que no sé de dónde sacan eso de la tradición del pañuelo azul o burdeos, y además llevarlo con el pico «palante» como si fuera un babero. En fin, esto de ser un chico de mediana edad tiene estas cosas, que cuando te cuenta alguna historia, vas y dices que eso no fue así, que yo estaba allí.


Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 08.09.07

Policías y ladrones


Cuando era niño, mis amigos Juanma, Felipe, algún vecino más y yo, a lo que más nos gustaba jugar era a «policías y ladrones», era uno de nuestros juegos preferidos, además del de ir a robar manzanas a la huerta de la señora Justa o poner 'chapas' en la vía del tren. Todos queríamos ser policías, y el rol de ladrón había que echarlo a suertes. Si te tocaba, luego no era tan malo, en cuanto te acostumbrabas tenía sus ventajas; el ladrón iba con la cara tapada para cometer sus fechorías y eso te daba una cierta impunidad, era una sensación extraña, algo así como saber que estabas cometiendo un pecado pero que luego no tenías que ir a confesártelo (en «aquel entonces» los niños nos confesábamos todos los pecados, no sé cómo andará ahora ese tema). Así que los policías, o sea, «los buenos», iban con la cara descubierta y perseguían a los ladrones, o sea, «los malos» que iban con la cara tapada. Esto lo habíamos copiado de las películas de indios y vaqueros, donde los cuatreros iban con la cara tapada y en cambio al sheriff le bastaba con llevar su estrella en el pecho para imponer la ley; bueno, la estrella y un par de revólveres relucientes. Por eso, ahora cuando veo a los ladrones y asesinos a cara descubierta y que los que van con el pasamontañas son los policías, no deja de asombrarme, por no decir otra palabra más gruesa. En muchos casos «los malos» salen, no ya a cara descubierta, sino con chulería, algo así como si fueran artistas de cine y estuvieran siendo aclamados por sus fans, y no saludan brazos en alto, tipo campeón olímpico en el podium, porque van esposados, pero todo se andará. A su lado «los buenos» van con la cara tapada, dicen que por seguridad. ¿Dios mío! Cuánto ha cambiado esto desde que yo era niño. Parece que «los buenos» tienen que esconderse de «los malos» y además llevar la cara tapada, o sea, el «juego» al revés.
También cuando veo a los «asesinos del norte» custodiados por la Guardia Civil, y que ésta tiene que llevar un pasamontañas, y en cambio ellos van con «la cabeza levantada» como si fueran unos héroes, lo primero que me viene a la memoria es la figura del duque de Ahumada, su fundador, y qué pensaría él de todo esto. Después, me entra una sensación extraña entre rabia e impotencia, que me revuelve las tripas.
Y, ¿qué me dicen de lo que está pasando en Madrid con los menores delincuentes? Antes, si un guardia veía a un niño por la calle en horas de colegio le daba una reprimenda y le acompañaba hasta el colegio donde había hecho novillos. Ahora los pillan robando en plena calle y no pueden ni registrarles, tienen que acompañarlos a comisaría y entregárselos a sus padres, «sin más». En muchos de los casos, como relataba un compatriota suyo en un programa de televisión, de estos niños de origen rumano en su mayoría, son los padres los inductores de los robos.
O cómo bandas organizadas de ciudadanos del Este de Europa se dedican a campar a sus anchas por chalets y casas particulares; no sé si está bien aplicada la palabra de ciudadanos en este caso. Y el caso de ese ciudadano que se defendió del asalto de su casa con armas de fuego, aquí sí creo que empleo bien la palabra ciudadano, y que luego la familia del asaltante que además estaba ilegalmente en España, lo denunció por violencia o algo así. A los ciudadanos normales nos está empezando a parecer que las leyes protegen a los «malos» en vez de a los «buenos».
Y para terminar esta historia de «buenos» y «malos», el reciente caso del «animal irracional», a éste sí que no le voy a llamar ciudadano, que apaleó a una muchacha de quince años en un tren de Cataluña. Hace cuarenta años hubiese abandonado el vagón inmediatamente, pero por la ventanilla y en marcha. Nadie se atrevió a defender a la muchacha, y no les culpo, ya saben ustedes lo que le pasó hace poco a ese muchacho que salió en defensa de otra joven, pues que lo mataron a navajazos. Así que, a la gente normal, que vemos que la policía va con la cara tapada, ya me dirán las ganas que nos entran de ser héroes. Igual, además, de que en el mejor de los casos te «ahostien», luego te trincan por violento, porque la actuación de la jueza encargada del caso catalán no me cabe ninguna duda de que se ajustaba a derecho y todo lo que usted quiera, pero a la lógica no se ajustaba ni por asomo. Y para colmo de males, el susodicho «irracional» se ha convertido en una estrella mediática, que cobra de los medios de comunicación (perdón, de algunos medios) por contar su hazaña.
En fin, amigos polis, guardias y beneméritos, vosotros seguid haciendo vuestro trabajo lo mejor que sepáis, podáis y os dejen, que no os hacéis ni idea de lo agradecidos que os estamos los «animales racionales», o sea, los ciudadanos normales.
Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 16.11.07

¿Aúpa 'el Logroñés' manque pierda!


De pequeño viví al final de la calle República Argentina. Y una de las cosas que más me llamaba la atención era «la subida al fútbol» los domingos por la tarde, algo tan tradicional en el Logroño de la década de los años cincuenta como «la salida de los toros» en las fiestas de San Mateo. Recuerdo también cómo la diversión principal de los chicos de mi barrio era la de colarnos los domingos en el campo de Las Gaunas. Una vez consumada la acción, que normalmente nos costaba toda la tarde, dado el ahínco con que los vigilantes guardaban el perímetro, unos cuantos no íbamos a ver el partido, sino que nos acercábamos a las casetas donde estaban instalados los bares para recoger platillos de cerveza o de gaseosa, con los cuales jugábamos durante toda la semana a echar carreras o los poníamos en las vías del tren para hacernos «chapas», que luego intercambiábamos como si fueran monedas relucientes. Anda que no le echábamos imaginación ni na.
Entre semana solíamos entrar a «patinar», sin patines claro está, (en mi bario sólo había uno que tenía patines, que eran de su hermana mayor y que se los había traído un tío suyo que se fue a trabajar a Alemania) en una pista circular que existía dentro del recinto, al lado del campo de fútbol y de una pista de atletismo, en la cual, de vez en cuando, disputábamos alguna carrera hasta que salía el 'señor Vitor,' cuidador de las instalaciones, y nos despachaba. Entonces teníamos un dicho: «Aúpa el Logroñés manque pierda» y es que parece ser que por aquella época perdía con bastante asiduidad. Como ya habrán adivinado, mi niñez pasó en el entorno al campo de fútbol de Las Gaunas. Después me hice mayor y mis aficiones fueron por otros derroteros.
Hasta que un día allá por el mes de mayo de 1983, mi amigo y compañero Ernesto Martínez me dice en la oficina técnica de Marrodán y Rezola, donde trabajábamos: «Que ha dicho Villamor que nos vamos a presentar a las elecciones para la directiva del Club Deportivo Logroñés». La verdad es que al principio pensé que era una broma, pero luego me di cuenta de que aquello iba en serio, así que me santigüé. Nunca he sido un aficionado al deporte rey; a mí los domingos por la tarde me gustaba más ir al cine y después al paseo. Pero les oía a mis compañeros de oficina, incluido Ernesto, contar las peripecias por las que normalmente pasaba el equipo capitalino. A Paco, otro compañero, le vi más de una vez romper el carné de socio (en realidad era de abonado) un lunes, después de un partido garrafal. Así que me dije: en buen «fregao» nos hemos metido. Y claro, nos presentamos y salimos elegidos, con Joaquín Negueruela a la cabeza como presidente y Fernando Villamor como «instigador» principal, ayudado con mucho entusiasmo por nuestro común amigo Gregorio y como «reparador mayor sin pretensiones de cobro» del maltrecho Las Gaunas, el constructor Felipe Bermejo. Para que se centren ustedes en la época, Tomás Santos, nuestro actual alcalde y uno de los más afamados periodistas deportivos del momento, hizo la primera entrevista al todavía candidato a la presidencia. Eran los primeros días del mes de junio de aquel año y éste le decía en la entrevista: «Nuestro objetivo principal es el ascenso y el presupuesto no excederá de 45 millones de pesetas». El primer partido «lo jugamos» contra el Arosa, y con lo que se sacó de las entradas, creo que no llegó para pagar al árbitro y los linieres; así estaban las cosas por aquel año. Y tan sólo cuatro años después estábamos en Primera.
Mi misión principal en aquellos cuatro años de directivo, fue la de coordinador de una revista gratuita que creamos para que fuera el cordón umbilical entre los aficionados y el club; su nombre: El Forofo.
Tengo el honor y el orgullo de haber pertenecido a la directiva del Club Deportivo Logroñés que ascendió al equipo por primera vez en su historia a Primera División y que además editó una revista doblemente gratuita durante sus cuatro años de mandato, sin faltar un sólo domingo a la cita con «sus forofos», otro logro importante de aquella directiva. Y digo doblemente gratuita, porque no le costó nada ni a los aficionados ni al club, dado que ésta se autofinanció con la publicidad que en ella se insertaba. También me encargaba de las relaciones públicas con los «chicos de la prensa». Así que los domingos les llevaba bombones y pacharán (para que fueran buenos) a un cuartucho al lado de los vestuarios, al cual llamábamos 'Sala de Prensa'.
Fueron cuatro años románticos y fructíferos, tanto para el club como para los que vivimos aquella aventura. Por eso, cuando veo los avatares por los que está pasando el Club Deportivo Logroñés en estos últimos años siento una pena infinita. Yo siempre he pensado que el club tenía que haber desaparecido por un pequeño lapso de tiempo, junto con su cuantiosa deuda, la cual va a ser muy difícil de liquidar, pero eso no pudo ser o no interesó que fuera así, quién sabe. Es probable que sea por el recuerdo de los tiempos gloriosos de un Club Deportivo Logroñés y su directiva, a la que pertenecí, pero yo sigo esperando que Logroño vuelva a tener un equipo en Primera División, que sea el orgullo de todos los logroñeses, nos guste o no nos guste el fútbol. Así que igual que cuando era niño: ¿Aúpa 'el Logroñés' manque pierda!


Eustaquio Uzqueda

Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 11.12.07