jueves, 28 de agosto de 2008

Con estilo propio


Lo más difícil en pintura, como decía Don Joaquín, mi profesor de dibujo y además director de la Escuela de Arte de Logroño cuando empecé a estudiar en ella y del cual guardo un grato recuerdo, tanto por sus enseñanzas artísticas como humanas, es pintar bien y después hacerlo con «estilo propio». Dicho así hasta parece fácil, pero no lo crean ustedes. Él, contaba una anécdota que le ocurrió en sus años mozos a un compañero suyo de facultad, -yo siempre tuve la secreta sospecha de que le había ocurrido a él- el cual pregunto a su catedrático de pintura, qué debía hacer para pintar diferente a los demás, o sea con estilo propio, pero como este se expreso mal, el catedrático con mucha ironía le contesto que para pintar diferente a los demás lo que tenia que hacer era pintar bien.

Creo que esta anécdota expresa muy bien lo difícil que son estas dos cualidades y cuan importantes a la hora de realizar una obra artística. A definir que es pintar bien, sólo se atreven algunos críticos, bueno algunos no, mas bien diría yo que casi todos, cuando critican a tal o cual pintor o a tal o cual obra y claro, a veces los que pintamos no estamos de acuerdo con ellos, no solo con las criticas propias, ya que solo nos gustan las favorables ¡faltaría mas¡, sino que en muchos casos tampoco estamos de acuerdo con las ajenas, con que figúrense ustedes, si personas vinculadas a una misma actividad y con unos buenos conocimientos sobre el tema, tanto prácticos como teóricos no nos ponemos de acuerdo, es que debe de ser una definición bastante difícil de precisar.

Como vemos, definir que es pintar bien es bastante complejo, sobre todo en una época como la actual donde hay tantos estilos y tendencias, todos tan diferentes conviviendo a la vez, por ello es tan difícil marcar una pauta. En el pasado donde un estilo duraba entre cincuenta y cien años y en algunas épocas mas, había unas pautas mas definidas y era más fácil juzgar una obra con arreglo a aquellas pautas, claro que esto era hasta que llegaba un nuevo genio y las rompía, pero mientras tanto las 'reglas del juego' estaban mucho más definidas y facilitaban el trabajo de los críticos o los expertos. A esto hay que añadir las nuevas técnicas de foto-impresión que se están incorporando al concepto clásico de 'pintura' y que complican un poco más todo este lío actual del arte. Además de la interrelación de las diferentes disciplinas artísticas y como muchos artistas ya no se sienten encasillados en una de ellas y son multidisciplinares, un ejemplo de ello son las 'instalaciones', donde se mezclan no ya estilos sino técnicas.

En cambio el tener un estilo propio es algo mucho más visible y por tanto parece más fácil de precisar a simple vista, pero sin duda alguna que no lo es. Tener un estilo propio es algo parecido a tener un lenguaje propio y eso es algo muy complejo de crear y sobre todo de evolucionar con él, pues sino, una vez creado, si no evolucionas no haces mas que copiarte a ti mismo. Un lenguaje no nace con toda sus palabras y su gramática, sino que con el tiempo va creciendo y evolucionando, así como incorporando nuevos vocablos, en pintura pasa lo mismo, vas andando tu camino, creando nuevos elementos y dejando otros. Normalmente no todos los artista son capaces de ello, hay pintores con una gran capacidad para copiar una foto y que sin embargo son incapaces de crear su propio lenguaje y en definitiva en crear una obra de arte.

El 'estilo propio' se ha valorado siempre, tenemos infinidad de ejemplos, Leonardo, Miguel Ángel, Goya, Velázquez, etc... pero en los últimos tiempos mucho mas. Los mercados en general se han unificado o como se dice ahora, globalizado y por tanto se buscan productos únicos y exclusivos. En los vinos, se valoran los de 'autor' o los de 'alta expresión', en los productos vegetales los 'terruño' y así sucesivamente. Y el arte no se escapa a esta tendencia y cada vez se valora más que el artista y su obra tengan un estilo propio, una manera propia de realizar sus obras, en definitiva una forma personal de contar su historia. Por eso ahora es tan importante la trayectoria de un artista, su currículum, que demuestra que las obras que realiza no han salido por 'generación espontánea' que detrás de ellas hay unas vivencias y una trayectoria.

Pero claro, no debemos de perder de vista la enseñanza del catedrático, «si quieres pintar diferente a los demás, pinta bien». El tener un estilo propio no exime de realizar una buena pintura, en definitiva una buena y creativa obra de arte. Esta aseveración vale tanto para la pintura como para cualquier disciplina artística.
Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 08.08.08