jueves, 28 de agosto de 2008

La bandera de España

Esta claro que lo que no pueda el fútbol, no lo puede nada, ni nadie. Esto ya lo sabia yo desde hace tiempo, luego les explico por qué. Bueno a lo que íbamos, el fútbol ha conseguido que en este país, un ciudadano normal, ponga la bandera de su nación en el balcón y no le llamen facha, a lo sumo que le llamen patriota o forofo. A mí siempre me han dado mucha envidia los norteamericanos con esto de la bandera. La verdad es que aunque no he estado nunca en los Estados Unidos de América, sí he visto muchas películas y reportajes, y en todos, la bandera de las barras y estrellas aparece por doquier. Lo mismo sea a la entrada de una escuela que de una universidad, en la puerta de sus casas o chalet, creo que también esta en medio de una iglesia de Nueva York, es probable que sea en la de San Patricio, no lo puedo asegurar. Y por supuesto en todos los uniformes de sus militares, sean del arma que sean. Aquí, si a uno se le ocurre llevar una pegatina en el coche con la bandera de España, según donde lo aparques, lo mas seguro es que para cuando salgas te encuentres las ruedas «desinfladas». Bueno no sólo los americanos están orgullosos de su bandera, sin ir muy lejos los franceses también la enseñan en cuanto pueden, siempre que voy a alguna feria tanto nacional como internacional, el azul, blanco y rojo de su bandera está por todos los stand, y qué me dicen de los ingleses, pues eso que menos aquí, todos están orgullosos de exhibir los colores de su bandera. Se imaginan una empresa española con los colores de la bandera de España por esos mundos de Dios. La bandera como todos ustedes saben es un símbolo, y representa a la nación y a su vez a los ideales de la misma. Y creo yo que los ideales de libertad y democracia que ahora imperan en España, son como para sentirnos orgullosos de ellos y enseñarlos. Hoy que tanto se llevan los anagramas, pictogramas, logotipos y demás símbolos representativos de cosas o ideas, no me explico como el que representa a una nación entera, que tiene unos cincuenta millones de personas tenga tan poco arraigo, o eso me parece a mi, dado lo poco que la exhibimos.


Siempre me han gustado mucho las banderas, la verdad es que no sé por qué, es probable que por su colorido, fíjense que por las fiestas de mi pueblo que es Logroño, o sea por San Bernabé, he pensado en poner una bandera del mismo en mi balcón, y la verdad es que me ha resultado muy difícil encontrar una, hasta se me ocurrió que ya que no encontraba la bandera, poner un delantal de los que tengo de la Cofradía del Pez, luego desistí de la idea, pero quien sabe, igual algún año me decido. Les decía antes que yo esto del poder del fútbol ya lo sabía, y es que fui uno de los directivos que «subió» al Logroñes a primera división, junto con los jugadores como habrán podido adivinar y también de todos los aficionados que nos apoyaron en aquella bonita empresa y una de las cosas que mas me sorprendió en aquel entonces, les estoy hablando de los años «ochentaytantos», fue el poder de convocatoria que tenía el Logroñes, cómo arrastraba a gente de toda condición y cultura.


Con esto de la bandera me pasa lo mismo que con el idioma, me extraña que tengamos uno que lo hablan mas de cuatrocientos millones de personas, que sea el tercero en importancia en Internet, y que dentro de nuestro país tengan que salir unos intelectuales para hacer un manifiesto dado los ataques que se le esta haciendo desde dentro. En algunos casos por dialectos o lenguas que no lo hablan mas de dos millones de individuos y de los dos millones con soltura ni uno.


Yo, que tengo un gran sentido europeísta, siempre he defendido que Europa no será nada mientras que no tenga una lengua común, una lengua vehicular, por encima de una moneda común esta la lengua, que es el vehículo en el que se entienden las personas y si éstas no hablan la misma lengua, pues no pueden entenderse, por que el inglés no es una lengua común por mucho que se empeñen algunos. Europa tendría que ponerse de acuerdo en eso, en tener una lengua común y esa lengua, la que fuere, que se enseñara a todos desde niños, desde que nacen. Esto ya lo entendieron los clérigos hace muchos siglos y todos, fueran del país que fueran, hablaban el latín con mas o menos soltura, así podían viajar a cualquier parte del mundo y entenderse con otro clérigo, aunque fuera de otra nacionalidad u orden religiosa. Como verán está todo inventado, pero es que algunos han leído pocos libros de historia.

Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 14.07.08