jueves, 28 de agosto de 2008

El sitio de Logroño

Una de las cosas que más me enorgullece, es pertenecer a la Cofradía del Pez, cofradía que mantiene viva una de las tradiciones más antiguas y bonitas que se conocen de Logroño, mi ciudad. Como ya saben ustedes, entre los últimos días del mes de mayo y los primeros del mes de junio de 1521, los habitantes de Logroño resistieron heroicamente el asedio de un gran ejército invasor. Grande, tanto por su número como por sus pertrechos de guerra. Tal resistencia supuso que, por un lado no conquistaron Logroño y por otro les cerramos el paso a la conquista de Castilla, que era su verdadero objetivo. Consiguiendo el Duque de Nájera entre tanto, reunir un ejército para poder hacerles frente y derrotarlos antes de llegar a la frontera con Francia. Todo ello gracias al sacrificio de nuestros antepasados, que al mando del valeroso capitán Pedro Vélez de Guevara, resistieron heroicamente los diecisiete días del asedio, nutriéndose según relata la tradición, de peces que pescaban en el río Ebro, vino que guardaban en sus bodegas y es probable que también algo de pan. Fruto de esta victoria, dos años más tarde, en 1523, el emperador Carlos V de España otorgo las tres flores de lis, símbolo de la realeza francesa, a la orla del escudo de Logroño por su resistencia a las tropas francesas.

Hacia los años cuarenta del siglo pasado, un grupo de logroñeses decide juntarse para conmemorar y honrar a estos antepasados, repartiendo un pez, un pan y una jarra de vino a sus convecinos el día de San Bernabé, patrono de la ciudad. Hay personas que creen que las tradiciones son cosas del pasado y que no tienen cabida en estos tiempos de modernidad y velocidad, otras que les gustaría que todo siguiera igual que antaño. Yo particularmente creo que debemos vivir con arreglo al tiempo y la sociedad que nos ha tocado en suerte, pero recordando nuestra historia y a todos nuestros antepasados que de alguna manera nos han permitido llegar hasta lo que ahora somos y poseemos, casi siempre con mucho sacrificio. Pero todo ello sin extremismos. El pasado nunca vuelve, nos guste o no nos guste, pero como dice el refrán «es de bien nacidos el ser agradecidos». Como ya he dicho en alguna otra tribuna, soy un convencido de los que cree que hay que mantener las tradiciones, pero adaptándolas «suavemente» a los tiempos con los que deben convivir, pues si no desaparecen o pasan a ser un mero folclore, perdiendo el sentido por el que fueron creadas.

La Cofradía del Pez ha sabido mantener a lo largo de estos años, vivo el recuerdo del 'Sitio de Logroño' por las tropas francesas, así como exaltar la celebración del día de nuestro patrono, San Bernabé. En estos menesteres no hemos estado solos, han existido muchos logroñeses que nos han ayudado y apoyado en ello. En 1950 el diario Nueva Rioja recoge en sus paginas como por inspiración de la Cofradía del Pez y bajo el patrocinio del Excelentísimo Ayuntamiento de nuestra capital, la Peña Riojana de Literatura y Arte recorrió ayer, a primera hora de la noche las calles logroñesas, para evocar, en sentimental peregrinaje, nuestras glorias pretéritas en una «cadena lírica del Logroño antiguo» de la que en esta pagina ofrecemos sus siete bellos eslabones y relata los siete escritos tanto en verso como en prosa que en la mañana del 11 de junio de 1950 se pudieron desayunar los lectores de Nueva Rioja. En 1953, el 10 junio, este mismo periódico publicaba el siguiente anuncio: "Cofradía del Pez. Se recuerda a los señores cofrades la obligación de acudir en el día de hoy y hora de tres y media de la tarde, a la puerta del Excmo. Ayuntamiento, a fin de acompañar a la imagen de nuestro Santo Patrón hasta la iglesia de La Redonda y asistir a las solemnes vísperas en su honor. El cofrade mayor, marques del Romeral».

En 1962, José María Lope Toledo, cronista oficial de la ciudad, dedico un articulo a el acto del reparto del pez, el pan y el vino con el titulo de «La cita de la cofradía del Pez» en el que decía que «Estos logroñeses, con su ofrenda evocadora del pan, del vino y del pez, son los notarios que prestan fe del histórico suceso. Los peces saltan en el Ebro, el grano del trigo y el vino de las bodegas fueron el sustento que mantuvo a los sitiados en las largas horas del asedio, lentas y remisas, por que los muraba el peligro. Por eso en la mañana del día 11, la ciudad entera acude a la cita de la Cofradía del Pez, junto al Revellín, sabiendo que no se le convoca a un convite sino a un rito».

Jerónimo Jiménez Martínez, cronista oficial de Logroño, secretario general de la Asociación Española de Cronistas Oficiales y cofrade de honor de la Cofradía del Pez, ya fallecido, también contribuyo con numerosos escritos a ensalzar a la cofradía y la fiesta de nuestro santo patrono San Bernabé. Así que espero y deseo, que hoy día de San Bernabé, los logroñeses del siglo XXI se acerquen a la muralla del Revellín para acompañar a la Cofradía del Pez, en esta bella tradición que es el reparto del pez, del pan y el vino.


Eustaquio Uzqueda
Publicado en LA TRIBUNA DE LA RIOJA, Periódico La Rioja, 11-06-2008